¿Qué tal si deliramos por un ratito? por Eduardo Galeano.


¿Qué tal si deliramos por un ratito?
¿Qué tal si clavamos los ojos mas allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible?

Soledades y otras conjeturas.

La eremofobia es el miedo a estar solo.

Son las 11:30 de la mañana, fueron momentos turbios esos los de hace unos días, pero ya estoy bien, es decir, me puedo descuajar de la risa viendo el show de Virulo, o puedo llorar viendo la escena donde Zuko le pide perdón a su tío Iroh, que es como su padre, en la caricatura “Avatar – La leyenda de Aang”. De cualquier modo, estoy bien.

Es irónico que,  siempre, en éste estado natural de armonía y paz, quiera escribir sobre la soledad, haciendo hincapié en que no es tan mala, porque quizá en éste momento pueda disfrutar de ella, aprender de ella y otras cosas más. Siempre le mencionaba a mis amigos que escribiría sobre las bondades de la soledad (que sí las tiene), pero luego comprendí que no es a mí a quien le corresponde escribir eso, o quizá no en este momento de mi vida. Aún así, comencé a desarrollar mi idea en ese día que no había iniciado bien. Me sentía un poco triste y creía que era el momento preciso para escribir sobre la soledad (intentando aprovechar la sensibilidad que producía esa tristeza), desempolvé algunos recuerdos,  fotografías y palabras que se encontraban encajonadas en el baúl de la esquina. En cuanto hice esto, una avalancha de dolor cayó sobre mí, no fui lo suficientemente fuerte como para contenerla y poder escribir con armonía, pero, en cambio, fui valiente para enfrentarla, y lo hice. Terminé llorando como no lo hacía hace mucho, y empecé a escribir…