Ella con sus preguntas, yo con mis razones.

Si el amor fuese tan perfecto como creíamos, ni tus preguntas, ni mis respuestas, se hubiesen formulado…
Aquí te dejo esa vieja foto, no quiero nada de ti. -Porque me duele tener algo de ti-
Violeta, te quiero.
Andrés.

¿Por qué escogiste habitar entre el desastre, las tazas sucias de café; el papel amarillento y corroído por el tiempo?
—Porque nuestra realidad era la única verdad que existía entre nosotros, aunque escribíamos nuestra historia en papel para hacerla inolvidable el tiempo lo seguía dañando, como tú y yo, que escogimos dañar lo que teníamos sin causa alguna, sucumbiendo ante el dolor, acercándonos a tal desastre.

¿Por qué no te quedaste navegando en las cálidas linfas del amor sin sobresaltos?
—Porque quería escapar, no quería seguir siendo fuerte, ni que mis glóbulos blancos siguieran peleando por mí una batalla que ya mi corazón había perdido.

¿Qué haces conmigo si es mejor estar sin mí?
—Aunque me vaya, y esté mejor sin ti, estoy peor conmigo mismo. No quiero estar solo, te extraño demasiado.

¿Por qué esperas al ocaso para invocar mi nombre?
—Porque cuando la noche empieza a aplastar mi ego, llamarte es lo único que me hace sentir fuerte, tú me proteges con tu mirada avasallante y llena de ternura, pues en la oscuridad uno siempre se siente más solo.

¿Por qué no te pierdes donde, después de cientoveintisiente intentos, me sea imposible encontrarte?
—Porque en el intento cientoventiseis, morirías.

¿Por qué me miras y esperas a que bese tu cuello?
—Porque contigo es fácil entrar al infierno y difícil salir. Mis caminos siempre van al cielo, y cuando te miro, me gusta pensar que el infierno es un buen lugar para fundirnos en uno solo.

¿Por qué no me dejas ser una Zarina imperial?
—Porque la anarquía de la realeza Rusa era insípida, yo te prefiero una emperatriz Francesa, dulce y romántica, pero con temple y carácter. El orden republicano y la justicia social es lo que te encanta hermosa de terciopelo blanco, labios rojos y tez azul, a mí también me gusta el orden y me encantas tú.

¿Por qué no sueñas con rozar los intermedios?
—Porque sería el fin de nuestro universo circular. Sería el agujero negro de nuestro amor.

¿Por qué no escribes contra el tiempo que las verdades son de azufre?
—Porque escribir éstas mentiras me hacen fantasear el dulce sueño de que algún día serás mía. –otra vez–

¿Qué haces envolviendo tus silencios en celofán?
—Los nudos en la garganta se tapan con una sonrisa de papel.

¿Por qué no puedo hacer poesía?
—Porque no me has dejado escribir en tu espalda.

¿Por qué tientas mis miedos?
—Porque necesito que los enfrentes conmigo, quizá así, con tu valentía, yo supero también los míos.

¿Por qué lucho solo por mirarte retroceder un reloj a cuerda, aún y cuando las pilas podrían funcionar?
—Por tus miedos.

¿Por qué te retraes en esos viejos retratos sepias?
—Porque a veces el pasado es nuestro único desahogo.

¿Por qué aún sueñas con volar? Este mundo de mierda se cansó de los intentos y tú, otro más para la cuenta, se hastió de pilotear.
—Porque soy un imbécil de mierda más, que se arrepiente después del error.

¿Por qué llenas las dudas que no fueron formuladas?
—Porque estoy obsesionado con encontrarle razones a todo.

¿Por qué cubres el espacio con tu paz?
—Por ti. Mi paz viene como río que fluye desde tu ser, mi espacio es tu espacio, y mi paz es la tuya.

¿Por qué, joder, me miras y el arrebol de mis mejillas se tiñe de tu voz?
—Te amo con la mirada. Por eso.

¿Por qué no puedes responder a mis diatribas?
—Esta pregunta ya es inconsistente.

¿Qué puedo hacer para entregarte un corazón?
—Si es el tuyo, Bésame. 
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Preguntas escritas por Maria B. Tepedino.
Y yo que me tomé el atrevimiento de responderlas sin ninguna razón. 

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